miércoles 8 de septiembre de 2010

EDUCACIÓN: ENCICLOPEDISMO, DERECHA Y POPULISMO CONSERVADOR

1. Introducción

Nacía la Patria. Entre los hombres que, realmente, quería una Patria Nueva, se encontraba, sin duda alguna, Mariano Moreno. Felipe Pigna, un interesante historiador moderno, cuestionado por su ideología próxima al peronismo, lo recuerda con esta cita:

...”Como no ignoraba el alarmante porcentaje de analfabetismo de la población, ordenó que se leyera a Rousseau desde los púlpitos de las iglesias, lo que puso un poco nerviosos a algunos sacerdotes contrarrevolucionarios. En el prólogo a la obra (Contrato social) decía: “Si los pueblos no se ilustran, si no se vulgarizan sus derechos, si cada hombre no conoce lo que vale, lo que puede y lo que sabe, nuevas ilusiones sucederán a las antiguas y después de vacilar algún tiempo entre mil incertidumbres, será tal vez nuestra suerte, mudar de tiranos, sin destruir la tiranía” (Mariano Moreno, Escritos políticos, Buenos Aires, La Cultura Argentina, 1915)

Más tarde, uno de los próceres argentinos que despierta más controversias, Domingo Faustino Sarmiento, decía: “Educar al soberano”: Para él, no podía hablarse de libertad con un pueblo, en su inmensa mayoría, encerrado en la oscuridad del analfabetismo y la ignorancia. Es por ello, que promovió la creación de escuelas y al educación obligatoria, gratuita y laica, controlada por el estado.

Ya entrando el siglo XX, existe una anécdota muy conocida por aquellos que entendemos la educación de una manera diferente al enciclopedismo, cerrado y con un contenido que, más que abrir las mentes del educando, busca introducirles un “chip de memoria” sin posibilidad de cuestionamientos o modificaciones, salvo que vengan de la mano de quienes controlan “la cosa”.

ENSEÑAR A PENSAR

Sir Ernest Rutherford, presidente de la Sociedad Real Británica y Premio Nobel de Química en 1908, contaba la siguiente anécdota:

Hace algún tiempo, recibí la llamada de un colega. Estaba a punto de poner un cero a un estudiante por la respuesta que había dado en un problema de física, pese a que este afirmaba con rotundidad que su respuesta era absolutamente acertada.

Profesores y estudiantes acordaron pedir arbitraje de alguien imparcial y fui elegido yo. Leí la pregunta del examen y decía: “demuestre cómo es posible determinar la altura de un edificio con la ayuda de un barómetro”.

El estudiante había respondido: “lleva el barómetro a la azotea del edificio y átale una cuerda muy larga. Descuélgalo hasta la base del edificio, marca y mide. La longitud de la cuerda es igual a la longitud del edificio”.

Realmente, el estudiante había planteado un serio problema con la resolución del ejercicio, porque había respondido a la pregunta correcta y completamente. Por otro lado, si se le concedía la máxima puntuación, podría alterar el promedio de su año de estudios, obtener una nota mas alta y así certificar su alto nivel en física; pero la respuesta no confirmaba que el estudiante tuviera el conocimiento técnico.

Sugerí que se le diera al alumno otra oportunidad. Le concedí seis minutos para que me respondiera la misma pregunta pero esta vez con la advertencia de que en la respuesta debía demostrar sus conocimientos de física. Habían pasado cinco minutos y el estudiante no había escrito nada. Le pregunte si deseaba marcharse, pero me contestó que tenía muchas respuestas al problema.

Su dificultad era elegir la mejor de todas. Me excusé por interrumpirle y le rogué que continuara. En el minuto que le quedaba escribió la siguiente respuesta: “coge el barómetro y lánzalo al suelo desde la azotea del edificio, calcula el tiempo de caída con un cronometro. Después se aplica la formula Altura = 0,5 por A por T2. Y así obtenemos la altura del edificio”.

En este punto le pregunté a mi colega si el estudiante se podía retirar. Le dio la nota mas alta. Tras abandonar el despacho, me reencontré con el estudiante y le pedí que me contara sus otras respuestas a la pregunta.

Bueno”, respondió “hay muchas maneras, por ejemplo, coges el barómetro en un día soleado y mides la altura del barómetro y la longitud de su sombra. Si medimos a continuación la longitud de la sombra del edificio y aplicamos una simple proporción, obtendremos también la altura del edificio”.

Perfecto”, le dije, “¿y de otra manera?” “Si”, contestó,”éste es un procedimiento muy básico para medir un edificio, pero también sirve. En este método, coges el barómetro y te sitúas en las escaleras del edificio en la planta baja.

Según subes las escaleras, vas marcando la altura del barómetro y cuentas el numero de marcas hastala azotea. Multiplicas al final la altura del barómetro por el numero de marcas que has hecho y ya tienes la altura. Este es un método muy directo.

Por supuesto, si lo que quiere es un procedimiento más sofisticado, puede atar el barómetro a una cuerda y moverlo como si fuera un péndulo.

Si calculamos que cuando el barómetro esta a la altura de la azotea la gravedad es cero y si tenemos en cuenta la medida de la aceleración de la gravedad al descender el barómetro en trayectoria circular al pasar por la perpendicular del edificio, de la diferencia de estos valores, y aplicando una sencilla formula trigonométrica, podríamos calcular, sin duda, la altura del edificio.

En este mismo estilo de sistema, atas el barómetro a una cuerda y lo descuelgas desde la azotea a la calle. Usándolo como un péndulo puedes calcular la altura midiendo su período de precesión.

En fin, concluyó, existen otras muchas maneras. Probablemente, la mejor sea coger el barómetro y golpear con el la puerta de la casa del conserje. Cuando abra, decirle: “señor conserje, aquí tengo un bonito barómetro. Si usted me dice la altura de este edificio, se lo regalo.

En este momento de la conversación, le pregunté si no conocía la respuesta convencional al problema (la diferencia de presión marcada por un barómetro en dos lugares diferentes nos proporciona la diferencia de altura entre ambos lugares). Evidentemente, dijo que la conocía, pero que durante sus estudios, sus profesores habían intentado enseñarle a pensar

El estudiante se llamaba Niels Bohr, físico danés, premio Nobel de Física en 1922, más conocido por ser el primero en proponer el modelo de átomo con protones y neutrones y los electrones que lo rodeaban. Fue fundamentalmente un innovador de la teoría cuántica.

Al margen del personaje, lo divertido y curioso de la anécdota, lo esencial de esta historia es que le habían enseñado a pensar.” (http://internalcomms.com.ar/ensenar-a-pensar/)

La riqueza de nuestro idioma, regida por la Real Academia Española, nos propone definiciones de dos palabras que entran en la consideración de este post:

EDUCACIÓN: Acción y efecto de educar. Crianza, enseñanza y doctrina que se da a los niños y a los jóvenes. Instrucción por medio de la acción docente.

CULTURA: Conjunto de conocimientos que permite a alguien desarrollar su juicio crítico. Conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, en una época, grupo social, etc.

No creo que que ambos términos, considerados dependientes uno del otro, tengan en su definición, un contenido que sea compatible con lo que estamos viviendo actualmente en la acción de lo que, nuestros gobernantes definen como “Política Educativa”.


2. LA EDUCACIÓN HOY

Me gustan los estudiantes

(Violeta Parra)

¡Que vivan los estudiantes,

jardín de las alegrías!

Son aves que no se asustan

de animal ni policía,

y no le asustan las balas

ni el ladrar de la jauría.

Caramba y zamba la cosa,

¡que viva la astronomía!


¡Que vivan los estudiantes

que rugen como los vientos

cuando les meten al oído

sotanas o regimientos.

Pajarillos libertarios,

igual que los elementos.

Caramba y zamba la cosa

¡vivan los experimentos!


Me gustan los estudiantes

porque son la levadura

del pan que saldrá del horno

con toda su sabrosura,

para la boca del pobre

que come con amargura.

Caramba y zamba la cosa

¡viva la literatura!


Me gustan los estudiantes

porque levantan el pecho

cuando le dicen harina

sabiéndose que es afrecho,

y no hacen el sordomudo

cuando se presenta el hecho.

Caramba y zamba la cosa

¡el código del derecho!


Me gustan los estudiantes

que marchan sobre la ruina.

Con las banderas en alto

va toda la estudiantina:

son químicos y doctores,

cirujanos y dentistas.

Caramba y zamba la cosa

¡vivan los especialistas!


Me gustan los estudiantes

que van al laboratorio,

descubren lo que se esconde

adentro del confesorio.

Ya tienen un gran carrito

que llegó hasta el Purgatorio

Caramba y zamba la cosa

¡los libros explicatorios!


Me gustan los estudiantes

que con muy clara elocuencia

a la bolsa negra sacra

le bajó las indulgencias.

Porque, ¿hasta cuándo nos dura

señores, la penitencia?

Caramba y zamba la cosa

¡Qué viva toda la ciencia!

(1960-1963)

¿Quién, mayor de 50 años, no escuchó esta canción en la década del 70, en la voz de muchos cantantes populares, Violeta Parra y Mercedes Sosa, incluidas?

Cuan lejos está el contenido de esta canción de las declaraciones del Jefe de Gabinete de CABA, en La Nación del 08/09/10:

..."Claramente acá la política mete la cola. No se entiende, después de la ronda de diálogo que hemos tenido en cada escuela, les hemos dado una carpeta con el plan de obra total, los montos y los plazos", consideró Rodríguez Larreta en diálogo con radio El Mundo. ”...

En otro párrafo del artículo, se reproduce:

...”Para el jefe de Gabinete de la comuna porteña, "es un grupo muy minoritario" el que hace las tomas en los colegios, pero "no dejan entrar al resto" de los alumnos "que quieren ir a estudiar". "En las esuelas que tienen más de mil alumnos, las tomas las hacen 20 chicos", expresó Rodríguez Larreta, quien ratificó que la administración macrista tiene "la voluntad de diálogo" para llegar a un acuerdo con los adolescentes que hacen las protestas”....

En otro artículo, el secretario general de la ciudad, Marcos Peña, reitera el remanido argumento político de “la herencia recibida, al decir:

...“Peña también tuvo palabras críticas hacia el ex ministro de Educación de la Nación, ex ministro de Educación porteño durante la gestión de Aníbal Ibarra, ex candidato a jefe de gobierno porteño y actual senador nacional Daniel Filmus (Frente para la Victoria): "Hay que ver por qué después de siete años de gestión de Filmus hubo que declarar la emergencia en infraestructura edilicia”...

Para continuar diciendo:

...”Marcos Peña coincidió con Rodríguez Larreta en hablar de "actitudes de aprovechamiento político". La semana última, el jefe de gabinete de Mauricio Macri había señalado a grupos kirchneristas como "La Cámpora y al chavismo" como quienes estaban detrás de la toma de las escuelas porteñas”...

Son las descargas habituales de los políticos que, desde cualquier signo e ideología, intentan mantener el status quo, en un sistema educativo que, de manera sistemática, se viene llevando a cabo desde, por lo menos que yo tenga memoria, el dictador Lanusse en adelante, salvo algunos hechos puntuales de los últimos años.

Plantear que todo pasa por “180 días de clase”, sin importar la calidad de los programas educativos, la calidad y condiciones de los docentes, las condiciones del hábitat en el cual el educando debe ¿recibir? su educación, el proyecto de carrera educativa para el alumno.

Como pregonaba Sarmiento, y más tarde el kirchnerismo: “EDUCACIÓN OBLIGATORIA Y GRATUITA”, antes en el nivel primario, ahora, en el nivel primario y secundario, NO BASTA.

Se nos enseña, desde siempre, la OBLIGACIÓNde concurrir a la escuela, sin explicarnos el por qué ni el para qué.

Nada se dice acerca de la inmensa relación que existe entre LA EDUCACIÓN Y LA LIBERTAD DEL HOMBRE, limitándose la enseñanza a una transmisión de conocimientos, la mayoría de las veces, desactualizados o inútiles. ¿Sirve memorizar la altura del Aconcagua, el caudal por hora del Río Paraná o Uruguay, la cantidad de habitantes que, en número ¿exacto? tienen los países, las provincias o las ciudades? ¿Sirve CONOCER a los egipcios, asirios y caldeos, sus orígenes, su antigua organización y cultura y DESCONOCER la situación de nuestro País, en su pasado reciente, sus pueblos, sus condiciones de vida, etc.? ¿Sirve CONOCER “El Poema del Mio Cid” o “El Quijote” en castellano antiguo y DESCONOCER a Cortazar, Roberto Arlt, Sábato, Borges?

Tiene toda la razón Horacio Rodriguez Larreta, cuando dice que ...”la política mete la cola”... Siempre lo hizo y siempre lo hará. Pero no para hacer de LA EDUCACIÓN una cuestión de Estado, que garantice a los ciudadanos que “LES ENSEÑARÁN A PENSAR” y no tener un pensamiento robotizado y dogmático, no cuestionable y mucho menos modificable.

El discurso político nos muestra en todo su esplendor, el lugar que la dirigencia dice querer darle a la educación. Las políticas activas llevadas adelante por los políticos, muestran la realidad de sus palabras.

La dictadura lanussista y su ataque a las Universidades, el tercer gobierno peronista y la acción del lopezreguismo en la educación, la dictadura genocida y la desaparición de militantes, estudiantes y profesores, el exilio forzado de la inteligencia argentina, el menemismo y su ministro Cavallo, mandando a los investigadores y científicos a lavar los platos, el escandaloso nivel de pobreza que impide el adecuado desarrollo cerebral de los niños y, por ende, su capacidad de aprendizaje, la falta absoluta de una política educativa integral (programática, edilicia, de docentes comprometidos, de alumnos incentivados, de medios adecuados para la transmisión de conocimientos y el “enseñar a pensar”) NO ES UNA SITUACIÓN CASUAL. Es la garantía que tiene el stablishment del poder económico y político, para mantener el status quo que les garantiza la sumisión de un pueblo a sus caprichos y mezquindades.

Para muestra de esta situación, baste recordar las declaraciones del actual presidente de la UIA y su temor a que, por ley, se reglamente lo prescripto en el Art. 14 bis de nuestra Constitución Nacional.

Todo esto me hace remitir a lo que manifestara en el post LA PROPAGANDA EN LA POLÍTICA ARGENTINO, donde hago referencia a Joseph Goebbels, ministro de propaganda nazi. En uno de sus principios dice: (WIKIPEDIA)

Principio de la transposición. Cargar sobre el adversario los propios errores o defectos, respondiendo el ataque con el ataque. «Si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que las distraigan».

Principio de la vulgarización. Toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar. La capacidad receptiva de las masas es limitada y su comprensión escasa; además, tienen gran facilidad para olvidar.

Principio de orquestación. La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentarlas una y otra vez desde diferentes perspectivas, pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas. De aquí viene también la famosa frase: «Si una mentira se repite suficientemente, acaba por convertirse en verdad».

Son sólo 3 de los principios que sostenían la propaganda del régimen nazi. Cualquier parecido con lo que estamos padeciendo hoy los argentinos, NO es casualidad.


Aguardo vuestros comentarios.


Gracias por leerme.